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Monsaraz

16 junio 2009

Monsaraz visto desde Telheiro

Monsaraz visto desde Telheiro. Alentejo. Portugal. 2-V-09.

Dibujo a lápiz realizado por la mañana antes de empezar el wokshop sobre los Diarios Gráficos organizado por ADIM.

La luz de Monsaraz quema la vista

Después de comer había que buscar las sombras en Monsaraz. Era impresonante el calor que hacía. La paredes encaladas de blanco reflejaban toda esa cantidad de luz. Si hubiéramos hecho una foto el negativo seguramente se hubiese quemado; no hubieran resistido ni sensibilidades, ni velocidad de obturación. Decidí intentar representar ese contraste: dibujando simplemente con lápiz la calle, sin colorear nada más que el cielo azul con mis lapiceros acuarelables.

Los dibujantes que se expresan en su Diario se ven las caras

15 junio 2009

La aldea de Monsaraz reunió a los autores de Diarios Gráficos que dibujaron sus rincones encalados de blanco.

Cartaz

La Asociaciación de Defensa de los Intereses de Monsaraz promueve anualmente encuentros para vitalizar la aldea y  la región alentejana portuguesa. El sábado 2 de mayo se dieron  cita varios autores de Diarios Gráficos en los XIX encuentros  de Monsaraz. En esta edición el tema elegido trató sobre los dibujos de viajes y los Diarios Gráficos. Se contó con la colaboración de un grupo de autores que hacen del dibujo del natural, una forma de comunicación íntima y reconciliadora con uno mismo; y pública gracias a la web. A esta edición asistieron entusiasmados de conocerse en persona los amantes del dibujo  que se esconden detrás del papel.

El workshop comenzó por la mañana con una exposición del tema según la experiencia de cada convidado sobre el Diario Gráfico.

Eduardo Salavisa profesor y pintor, ya cuenta con una reputación lograda gracias a su empeño por reunir a toda la comunidad dibujante contemporánea del registro sistemático de lo cotidiano en la página web: diariografico.com. Nos habló de la importancia de porque hacer un cuaderno y no dibujar en hojas sueltas: “De esta manera acaba por ser un objeto con un tipo de relación especial que se convierte en  una serie de memorias; porque no es solo el dibujo, sino todo lo que está a la vuelta de aquello”.  También explicó de las ventajas que tiene como aprender a dibujar y el placer que supone, cosa que insiste mucho a sus alumnos, mas que el resultado sea perfecto. Su interés no es el trabajo final, sino la experiencia que vives y lo que se graba en la memoria mientras estás concentrado en el retrato de la realidad. Incidió que “al ser algo personal nos podemos permitir todas las libertadas que queramos. Es un laboratorio, un taller donde experimentar sin riesgo a errar ni miedo a fracasar”.

Este autor ha publicado el libro Diarios de viagem donde explica la diferencia entre el libro de artista y diario de viaje. Según sus palabras: “O termo “Diário de Viagem” acaba, assim, por ser o mais simpático. No entanto, há outros termos igualmente usados, embora cada um tenha um significado próprio, com pequenas/ grandes diferenças. Pode ser, por exemplo, “Caderno de Esboços” ou “ de Campo”, usado na área de biologia e da geologia, “Caderno de Procura Paciente”, como lhe chamava o arquitecto Le Corbusier  na sua primeira viagem pelo Oriente, Carnet de Voyage em francês ou Sketchbook em inglês ou, ainda, “Livro de Artista”, termo com algumas particularidades.”

El autor entiende el viaje como un tiempo de disponibilidad, más concretamente de disponibilidad de observación. Y esta actitud se puede trasladar a la actividad cotidiana no solo al viaje.

Pedro Cabral abría el dialogo diciendo que este tipo de iniciativa no tiene un objetivo “no es una encargo ni un cuadro” es una herramienta para dialogar con uno mismo.

Mónica Cid una invitada de última hora lleva nueve años usando el Diario Gráfico. E insiste en la idea que todos somos capaces  de aprender a dibujar: “Tenemos que viajar  a nuestra infancia y recordar el esfuerzo que tuvimos que hacer para aprender a escribir. El dibujo es un lenguaje más, que nos deberían enseñar”.

José Louro insistió en el carácter lúdico del Diario: “Es un objeto de diversión  y despreocupado”; y repetía la idea de que “no tienen ninguna función, ni de comunicar nada porque son personales”. Pero que por otro lado, la publicación de los diarios en un blog sirve para difundirlos “aproxima lo que está escondido al gran público”.

La idea de viaje permanece aunque estés en un terreno conocido: “Incluso cuando sea lo más cotidiano como dibujar en mi ciudad me sentía como un turista que siempre te sorprende alguna cosa porque el abordaje es diferente”. Él aprovecha sus circunstancias personales como dibujar a su hija o el paseo que repite todos los días al llevarla al colegio.

Destacó dos características del diario: una que al ser portátil supone una  facilidad para llevarlo a cualquier lado y otra que en el cuaderno puedes crear contrastes utilizando la doble página que el libro te permite. Volvió a constatar que “sirve para atrapar la realidad porque cada dibujo marca nuestra memoria”.

Pedro Fernandes se propuso hace diez años hacer mínimo un dibujo por día haciendo honor a la etimología del Diario. Y recomendaba comenzar a practicar principalmente con gusto y entusiasmo porque lo demás se consigue con práctica y disciplina “lo que interesa es dibujar, no lo que dibujemos”.

Sin entrar en disputas y respetando las diferencias de cada soporte tiene añadía que “el Diario Gráfico funciona como un ensayo. Aprendemos mucho más de la realidad que de una fotografía”.

João Catarino en su papel de profesor introdució en sus aulas el carácter espontáneo del Diario saliendo a la calle a dibujar, y argumentaba que “los alumnos no tienen porqué estar encerrados en cuatro paredes dibujando estatuas”.

Hablaba de la barrera que las personas crean cuando piensan que no tienen facilidad para dibujar y que se puede desmitificar:  “La persona debe partir con el mínimo compromiso con los resultados. El criterio de que un dibujo es bueno cuando es parecido lo debemos olvidar”.

También argumentaba que con el Diario se vuelve a la materia y a las cosas simples: “Cuando las fotografías pasaron a ser digitales desaparecieron los álbumes. Y en términos de materia se perdió el tacto. Estoy privando a mis hijos del criterio del papel”.

Con estas ideas presentadas invitados y participantes salieron a dibujar la aldea. Cada uno le interesaban unos motivos y Monsaraz se inundó de artistas a la caza de retener en el papel sus espacios. Al acabar todos enseñaron sus resultados, intercambiaron impresiones y se cedieron sus direcciones web a las que visitar en el futuro.

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