Posts Tagged ‘Bolígrafo’

De vuelta con el cuaderno

17 octubre 2009

En septiembre asistí al curso “De vuelta con el cuaderno” en Jaca que  fue muy productivo,  además el ambiente que se respiraba era muy positivo y la calidad humana fue reveladora.

En el descanso de la primera ponencia, retraté a un paisano almorzando.

Almuerzo

Por la tarde fui a dibujar al rio, con Enrique Flores y Antonia Santolaya, el azul del agua contrastaba con el blanco de la piedra se me quedó grabado, no lo dibujé porque creo que me resultaría muy difícil representar con fidelidad aquello.  Me incliné por dibujar un contrapicado del puente, una construcción que crecía hacia arriba. La característica de este cuaderno, en acordeón que manufacturó a propósito para el curso Choni, te permitía seguir dibujando en la página siguiente. El dibujo podía continuar. Los problemas que a veces ocurren de encajado aquí se solucionaban abriendo otra página.

En el rio

Antonia decía que a veces llegamos al lugar y nos ponemos a dibujar sin mirar primero. Me aplico la lección.

Justo desde la otra cara del puente y al acabar la tarde cuando el sol ya se ponía, ahora en esta posibilidad de prolongación del dibujo, si antes tomabamos cuenta de la verticalidad aquí podemos darnos cuenta de la horizontalidad del puente bajomedieval.

En el rio 2

Al día siguiente fuimos a dibujar la Peña Oroel y la pista de hielo, con Gabi Campanario y Eduardo Salavisa.

Peña Oroel

El último día estuve resguardado de la lluvia en el pórtico de la Catedral, con Lapin y Simo Capecchi. Luego el día se alegró, salió el sol y nos juntamos allí todos.

Desde la catedral

A sala do Ramalhete

17 agosto 2009

A-sala-do-Ramalhete-100-px

Iglesias de Villadiego

6 julio 2009

Iglesia de San Lorenzo

Iglesia de San Lorenzo. Villadiego. Burgos.

Iglesia de Santa Maria

Iglesia de Santa Maria. Villadiego. Burgos.

Comunica

27 abril 2009

Cabina de telefono

Invierno de 2008 en Vila Real. Portugal.

Estaba en la biblioteca aburrido. Últimamente Internet me pone triste. No sé, será su intangibilidad, o su promesa de tangibilidad con  familia y amigos. La saudade, como dicen por aquí. Las horas pasan vacías. Encima el tiempo derrochado te hace sentirte culpable.

A todo esto hay que añadir que mis últimos días han sido de desasosiego. Lia, una chica portuguesa que conocí este año, me da vueltas en la cabeza por demás. Yo le escribí un mensaje por Facebook a Ana, una buena amiga, contándole mis sentimientos. Como esperaba mi confiada depositada en ella, a los pocos días me respondió dándome consejo.

El caso es que ayer intenté llamar a Lia para ir al cine. Pero no contestó. La dejé un mensaje y tampoco contestó. Todo tiene una explicación, me decía yo.

Pero harto de esta situación, salí de la biblioteca y fui a dar un paseo, en la calle llovía. Quería darme una vuelta por el centro de la ciudad, respirar su historia más antigua. Me puse los cascos, enchufé el MP3 y Yann Tiersen sonaba. – À la ecoute: Yann Tiersen. (Así dice el i-tunes, reproductor de audio del Macinthos de mi compañero de piso belga, Bertrand).

Y surtió la magia, Yann Tiersen me encanta. Caminaba impulsado por la música, no bailaba por pudor. Pero si mis sentimientos eran un ovillo enredado, Yann me lo lió más. Me alegraba y mucho, esa música era una buena banda sonora para mi paseo. Pero al mismo tiempo e inversamente proporcional a mi gozo, me entristecía. Pero no sustituía una a la otra, o viceversa. Todo ocurría esquizofrénicamente a la vez.

Era de noche ya, y una de las cabinas de teléfono me llamo la atención. Su luz era especial. Procedía de dentro de ella. Era el interior la fuente de luz que irradiaba hacia la calle. En términos fotográficos luz blanca que quemaba sus formas, y daba el volumen de sus caras exteriores en sombra. Sus formas eran rotundas, nada de caprichos góticos, un prisma. Simple y llanamente. Si tuviéramos que asignarle la época a la que pertenecía, yo diría que sería románica. Por su decirlo todo con lo justo y necesario. Un pequeño santuario iluminado por PT Comunicações.

Saqué mi libreta y un bolígrafo. Quería un dibujo riguroso, que no me temblase la mano, pero lo hacía. Por ello me ayudé del paquete de tabaco que tenía en el bolsillo. Quería unas líneas rectas, perfectas. Sin dudas procesuales. Ni gestos de expresión de balde. No tenía prisa, la situación requería concentración. Y por un momento disfruté. Pero llovió de más. Y tuve que regresar a casa.

El teléfono no sonó, pero a la noche la llamé. Y sí, todo tiene una explicación. Se había quedado sin batería.

(Mis agradecimientos a Ana por ayudarme a corregir los pequeños detalles del  texto).

Najla

18 abril 2009

Najla

Mujer adormecida entre andenes

2 marzo 2009

En el metro

En el metro de Madrid.

A la espera

17 febrero 2009

A la espera

Aeroporto Francisco Sa´ Carneiro. Porto.

Lucía y Raúl

19 enero 2009

Lucia

Raúl

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