En septiembre asistí al curso “De vuelta con el cuaderno” en Jaca que fue muy productivo, además el ambiente que se respiraba era muy positivo y la calidad humana fue reveladora.
En el descanso de la primera ponencia, retraté a un paisano almorzando.
Por la tarde fui a dibujar al rio, con Enrique Flores y Antonia Santolaya, el azul del agua contrastaba con el blanco de la piedra se me quedó grabado, no lo dibujé porque creo que me resultaría muy difícil representar con fidelidad aquello. Me incliné por dibujar un contrapicado del puente, una construcción que crecía hacia arriba. La característica de este cuaderno, en acordeón que manufacturó a propósito para el curso Choni, te permitía seguir dibujando en la página siguiente. El dibujo podía continuar. Los problemas que a veces ocurren de encajado aquí se solucionaban abriendo otra página.
Antonia decía que a veces llegamos al lugar y nos ponemos a dibujar sin mirar primero. Me aplico la lección.
Justo desde la otra cara del puente y al acabar la tarde cuando el sol ya se ponía, ahora en esta posibilidad de prolongación del dibujo, si antes tomabamos cuenta de la verticalidad aquí podemos darnos cuenta de la horizontalidad del puente bajomedieval.
Al día siguiente fuimos a dibujar la Peña Oroel y la pista de hielo, con Gabi Campanario y Eduardo Salavisa.
El último día estuve resguardado de la lluvia en el pórtico de la Catedral, con Lapin y Simo Capecchi. Luego el día se alegró, salió el sol y nos juntamos allí todos.



















